Frente a la realidad de que las emisiones de dióxido de carbono alcanzarán un récord en 2022, debemos actuar con urgencia para salvar el futuro de nuestro planeta.
Los residuos agrícolas y forestales como astillas de madera, astillas de bambú, mazorca de maíz, cáscara de coco y otras biomasas sufren una reacción de gasificación por pirólisis en el carbonizador con un suministro limitado de oxígeno, produciendo gas combustible y biochar. El gas combustible convertido a partir de biomasa se canaliza directamente y se quema en el horno adiabático para producir gases de combustión calientes cuyo calor se intercambia en una caldera de recuperación de calor para producir vapor (agua caliente) para uso residencial o industrial.
El biochar/carbón vegetal se utiliza en nuestra vida diaria, producción industrial y agrícola.
Explorando la Tecnología de Carbonización